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Revelaciones de mi subconsciente

Ideas | Más ideas

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            Pienso que la vida es como un niño travieso, de carácter espontáneo, con interés particular en las sorpresas, que a pesar de su pureza en ocasiones se equivoca, y con toda su inocencia aun puede lastimar.     -Xavi-   10 mayo 2005

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Zafacón en la esquina famosa

 

 

Zafacón en la esquina famosa,

solitario y marginado, postrado

sobre el color anaranjado, estando

más acompañado por el abanico

de techo y el cuadro en la pared,

que por las personas pasajeras que

en el sólo quieren depositar su

materia no deseada.

 

Zafacón en la esquina famosa,

con envidia observa el palo de

billar que descansa en la pared,

solitario, pero esperanzado de

ser utilizado por el emborrachado

que siempre que encuentre

tres pesetas más, romperá otro

juego de billar solitario, en la

esquina famosa, así me siento

yo…

 

-xavi  24 agosto 2003

Te fuiste

 

Sin piedad con inocencia, te fuiste

y contigo mis respiros. Sin aviso ni

demora partiste, dejando moribundo

este corazón ahora vagabundo, andando

sólo por el mundo con mucho frío

y sin rumbo. Pero estaré bien, después

del huracán viene la calma, otra vez

tengo mi alma, que hace tiempo te obsequié.

Me la has devuelto sana y salva, y sin

delirios, mi corazón en vidrios, sanará

y una vez más será capaz, ya tu verás

y aprenderás, que soy casi, casi, tanto

como tú.

 

-xavi

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“De este modo es que funciona”

 

 

            La creación en su esencia es perfecta, es amor, es pura, es mágica, es maravillosa. El ser humano, como parte de la creación nace sin defectos, rico de espíritu. Es cuando entra en contacto con el hamartiosfera, con la estructura de pecado, que su espíritu se contamina. Se contamina con el sufrimiento. El sufrimiento estriba en dos piedras angulares: el ego y el deseo. Es como consecuencia del ego que dejamos de amarnos completamente. Al dejar de amarnos comenzamos a utilizar máscaras, dejamos de ser honestos. Al dejar de amarnos comenzamos a desear. Deseamos ser más ricos, más reconocidos, más exitosos, más atractivos, en efecto, deseamos ser diferentes a como somos. Son el ego y el deseo lo que contamina nuestras almas, lo que detiene nuestro crecimiento, lo que nos estanca en el proceso circular de la existencia. Son el ego y el deseo la base de la estructura de pecado. Son el ego y el deseo, los que impiden que rompamos las cadenas, que rompamos con el ciclo, que alcancemos el Nirvana. Son el ego y el deseo lo que destruye el crecimiento colectivo de la humanidad.  

-xavi 12 mayo 2005

Ella

 

            Ella, esa mujer. De ella luego te cuento. Pero por ahora lo que importa es que ella no puede vivir sin él. Siempre lo busca, a veces de manera muy discreta y otras de modo evidente. Y ella es fuerte, y muy bien tiene dominada la técnica del disimulo, porque a veces parece poder dominar esa obsesión que en ocasiones le atormenta horriblemente. Pero ella lo necesita. A él. Al pequeño general. Ese general de carácter inquebrantable, que siempre lucha hasta con la última gota de energía en su cuerpo. Y a veces, cuando él no llega, ella se inquieta. Se impacienta y le entra la ansiedad. Pues como es natural, lo necesario puede convertirse en vicio, y este fue el caso de esa mujer y el pequeño general. Ella lo extraña, y cuando lo ve lo agarra, lo abraza, lo besa y por nada lo suelta. Ella, esa mujer, la que se ha enamorado no solo del pequeño general, sino de ella misma cuando esta con él. Quizás con él, ella se siente segura, se siente en control de su vida, se siente libre. ¿Irónico, no? Pero nada de esto importa porque el pequeño general no puede negar a su dueño, su origen, y siempre después de la guerra, o la cena con la dama, o cualquier tarea bajo condiciones atropelladoras, siempre vuelve a un mismo lugar. Si, a ese lugar posible y probablemente oscuro, caluroso y quizás asfixiante, aunque no sabría decir con certeza pues nunca lo he visitado; al menos es lo que cuentan. A ese lugar para ser enclaustrado con sólo una posible entrada y salida, vigilada por una especie de barrera metálica que intenta controlar el flujo de materia. Y pues, ella, esa mujer que aparenta sin remedio necesitar del generalito para sobrevivir; se queda sola, se acuesta e invierte las pocas horas que le brinda el universo para descansar, en pensar. Y les dije que de ella luego les cuento, luego lo haré.

 

-xavi  noviembre 2005

El “bum” del Totem

 

 

            Ese viejo que se sienta solo, y alcoholizado rompe el silencio con alaridos estrepitosos; información sin propósito. Distanciado de lo que acontece en su espacio público, invierte la diminuta e insignificante cantidad de neuronas restantes de su cerebro, en entablar una lunática y alucinante conversación monádica entre él y alguna especie de entidad invisible ante mis ojos. Y el pobre viejo es quizás tan invisible como el receptor de su monólogo, pues ninguno que pasa por su lado aparenta estar advertido de su presencia.

-xavi  noviembre 2005